Si algún día he de llorar,
así sea una lágrima furtiva,
que se puede excusar con un resfrío
o con el aire frío del invierno,
lo haré por aquellos
que realmente valgan la pena:
por la lejanía de mi familia,
el viaje de mi mejor amiga,
la enfermedad de algún conocido.
Si las lágrimas purifican el alma
deben ser puras por sí mismas
y la pureza está dada
por la razón por la que se llora.
Quien nunca llora
guarda en su alma mucho dolor;
quien por todo llora
no conoce el significado
y el valor
de una lágrima
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